Cuando una pareja se divorcia o se separa y tienen hijos en común, en la sentencia de divorcio o de medidas paternofiliales se establece una custodia y un régimen de visitas para que los progenitores puedan regular las relaciones con sus hijos.

Pues bien, hay un tema que suele ser muy habitual en las consultas en nuestro despacho y es el que corresponde a qué puede hacer el progenitor custodio o no custodio si su hijo no quiere cumplir el régimen de visitas establecido en sentencia.

Por ello, en el post que os traemos hoy os resolvemos esta cuestión tan planteada.

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¿A qué llamamos régimen de visitas?

Cuando una pareja se divorcio o se separa, uno de los dos se va a encargar de tener la guarda y custodia, a no ser que fuera una custodia compartida entre ambos, y el otro progenitor con el que no convive diariamente el menor tienen un régimen de visitas, es decir, unos días a la semana para poder estar con su hijo.

Este régimen de visitas es un derecho reciproco entre los padres e hijos, puesto que estos últimos tienen derecho ver a sus progenitores y pasar el suficiente tiempo con ellos.

Este precepto queda recogido también en la Declaración Universal de los Derechos del Niño. Por otro lado, en cuanto a los padres, es un deber-derecho, ya que también deben estar el tiempo necesario para mantener una relación suficiente y poder ejercer como progenitor.

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¿Qué puedo hacer si mi hijo no quiere cumplir con el régimen de visitas?

En primer lugar, tenemos que dejar constancia que no cumplir con el régimen de visitas, independientemente la causa que lo empuje a ello, es un incumplimiento de sentencia.

En muchos casos, el progenitor no custodio utiliza esta excusa para hacer que el otro progenitor no pueda ver a su hijo y en otros muchos casos este argumento es fundado y es el menor es el que se niega rotundamente a ir con el progenitor no custodio, o bien porque se lleva mal con él, o bien por una razón fundada y argumentada.

En ambos casos, lo primero que se debe hacer es que los padres dejes sus diferencias e intereses a un lado e intenten hablar con su hijo para ver la causa de no querer cumplir con tales visitas e intentar que ésta cese y seguir con las visitas de manera normal.

A partir de aquí tenemos dos puntos de vista:

PROGENITOR NO CUSTODIO QUE SE VE AFECTADO POR EL INCUMPLIMIENTO

Si después de intentar solucionar el problema de forma amistosa el incumplimiento persiste, deberemos saber que el incumplimiento de sentencia puede ser demandado por el progenitor no custodio, el cual se ve afectado por ese incumplimiento, ya que no puede ver a su hijo, y para ello deberá poner una ejecución de sentencia ante el Juzgado.

A través de esta ejecución el juez va a dar un toque de atención al progenitor custodio. Si aun así el progenitor custodio impide o dificulta tales visitas, se podrá volver a ejecutar la sentencia y en este caso el Juzgado le imputará un delito de desobediencia penal recogido en el artículo 556 del Código Penal e incluso en los casos más graves podrá quitarle la custodia al progenitor custodio.

PROGENITOR CUSTODIO: SI EL HIJO NO QUIERE IR CON EL OTRO PROGENITOR

En este caso, si el progenitor custodio ve que su hijo no quiere cumplir con el régimen de visitas y esto esta argumentado y tiene una causa grave como inconveniencia o riesgo para el bienestar del menor, directamente no puede dejar de llevarlo con su progenitor no custodio puesto que si no estaría incumpliendo la sentencia, sino lo que tiene que hacer es instar un procedimiento de modificación de medidas, a través del cual se va a pedir, siempre con pruebas psicológicas o las que se necesiten para probar la situación del menor, suspender o adaptar las visitas.

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¿Qué diferencia hay entre menores y mayores de 14 años?

Normalmente, el Juzgado entiende que un menor pequeño, es decir, menor de 10 años, no puede apoderarse de su progenitor custodio para no cumplir con el régimen de visitas, por lo que se entiende que si un menor de 10 años no cumple con esas visitas, es porque el progenitor custodio no quiere tampoco que se cumpla.

Por otro lado, a partir de los 12 años de edad, los menores empiezan a ser oídos en los Juzgados para saber cuál es su situación y qué es lo que piensan acerca de ese régimen de visitas. Por lo que un menor de 12 años, si se inicia tanto un procedimiento de ejecución o un procedimiento de modificación de medidas por la escusa de que el menor no quiere cumplir con el régimen de visitas, éste va a ser oído por el juez para poder tomar una decisión.

Normalmente, siempre depende del Juez ,  del Fiscal y del grado de madurez que demuestre el menor.

A partir de los 14 años suelen atender a la voluntad de los menores, por lo que si dicen que no quiere ir con su progenitor no custodio, el juez lo concederá y cambiará el régimen de visitas para que no vaya. No obstante, el menor tiene que demostrar que es un decisión madura, firme, autónoma y razonada.