Hoy en día, tanto los adultos como los menores utilizamos Internet y todas sus aplicaciones en distintos dispositivos de manera natural, como si no pudiéramos correr ningún peligro.

Está demostrado que los menores son muy vulnerables y, en ocasiones, las redes sociales e Internet les cobran un flaco favor y pueden ser muy peligrosas para éstos, no solo en el ámbito escolar sino también para su salud.

Actualmente, seguro que habéis oído hablar del “Juego de la Ballena Azul”, un juego que más que juego deberíamos considerarlo como delito, ya que ha llevado a muchos jóvenes fuera de España hasta la muerte y que en nuestro país está empezando a ponerse de moda.

En el post que os traemos hoy, os contamos en qué consiste este desagradable juego y cuáles pueden ser las consecuencias para esas personas que están detrás de él.

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¿En qué consiste el “Juego de la Ballena Azul”?

Este juego, por llamarlo de alguna manera, nace en Rusia y consiste en captar y manipular a adolescentes de entre 12 a 16 años, que normalmente están pasando una situación emocional sensible y que son fáciles de convencer, para adentrarse en este juego, aunque hay un porcentaje de victimas que no se encuentran en esta situación y que simplemente entran en el juego solo por curiosidad.

Suelen ser captados por las redes sociales de Facebook y Twitter, en las que se incorporan a un grupo donde están más personas en su misma situación. Una vez incorporados en este grupo, el jefe del grupo y el que se encuentra detrás de todo este juego, manda a los participantes realizar 50 retos, uno por cada día, por lo que este macabro juego dura 50 días.

Los retos que suelen programarse son con intención de hacer daño e incitan al menor a que atente contra su integridad física o contra la de otra persona hasta llegar al reto 50 que es el suicidio.

Entre los retos que suelen proponer esta cortarse el labio, hacerse un agujero en la mano, tatuarse una ballena en el brazo, no hablar durante todo el día, pasar toda la noche viendo películas de terror o escuchando música que el jefe del grupo les pasa o asomarse a una repisa, todo ello hasta llegar al último, que es el suicidio.

Para cerciorar que las pruebas son superadas, los menores tienen que mandar fotografías o videos a su curado (jefe de grupo).

Por último, debemos destacar que el menor no puede abandonar el juego si no se lo permite el que está a cargo del juego, pues este último amenaza al menor en caso de que quiera abandonar o no quiera realizar un reto.

El nombre de este juego, Ballena Azul, viene dado por que las ballenas azules suelen ir a morir a la orilla por decisión propia.

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Delito de Amenazas por el Juego de la Ballena Azul

Este espeluznante “juego” es considerado como delito, puesto que las personas que se encargan de captar e inducir a los menores a realizar estos retos están incurriendo en un delito y por tanto, puede conllevar una pena de cárcel.

Estas personas se cubren en que juegan a través de internet y pueden ser anónimas. No obstante, no hay que olvidar que en nuestro país existen medios para identificar a las personas que se encuentran detrás de esos perfiles.

El primer delito que cometen es el de amenazas, puesto que amenazan a los menores con causarles un daño a ellos mismos o a sus familias.

Lo primero de todo que debemos hacer es saber qué entendemos por amenazas. Pues bien, amenazar es extorsionar con el propósito de causar un mal a la víctima, familiares de ésta o personas relacionadas con ella.

Las amenazas están tipificadas en el Código Penal en el artículo 169, que establece lo siguiente:

“El que amenazare a otro con causarle a él, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal que constituya delitos de homicidio, lesiones, aborto, contra la libertad, torturas y contra la integridad moral, la libertad sexual, la intimidad, el honor, el patrimonio y el orden socioeconómico, será castigado:

1.º Con la pena de prisión de uno a cinco años, si se hubiere hecho la amenaza exigiendo una cantidad o imponiendo cualquier otra condición, aunque no sea ilícita, y el culpable hubiere conseguido su propósito. De no conseguirlo, se impondrá la pena de prisión de seis meses a tres años.

Las penas señaladas en el párrafo anterior se impondrán en su mitad superior si las amenazas se hicieren por escrito, por teléfono o por cualquier medio de comunicación o de reproducción, o en nombre de entidades o grupos reales o supuestos.

2.º Con la pena de prisión de seis meses a dos años, cuando la amenaza no haya sido condicional”

 

En definitiva, el que realiza amenazas puede ser condenado a una pena de prisión de 1 a 5 años y se agravará en aquellos casos que se realice esa amenaza por medios electrónicos.

Por tanto, las personas que se encargan de amenazar a los menores con hacer daño a sus familiares si no realizan los retos o si lo quieren dejar, estarían incurriendo claramente en este delito, además agravado, puesto que lo realizan por medios electrónicos, las redes sociales.

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Delito de Inducción al suicidio.

Como ya hemos dicho, este juego tiene como último reto quitarse la vida a través del suicidio.

Lo primero que tenemos que hacer es definir la inducción al suicidio: Es ejercer una influencia física o mental sobre la victima para conseguir que en un momento dado se suicide.

Este hecho es un delito que atenta directamente a la vida y que se encuentra regulado en el artículo 143 del código penal, que concretamente establece lo siguiente:

  1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de prisión de cuatro a ocho años.
  2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere con actos necesarios al suicidio de una persona.
  3. Será castigado con la pena de prisión de seis a diez años si la cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
  4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la pena inferior en uno o dos grados a las señaladas en los números 2 y 3 de este artículo.

En definitiva, hacer, independientemente sea a través de un reto, que una persona se quite la vida a través del suicidio, es un delito y, en concreto, tipificado bajo la inducción al suicidio con condena a pena de prisión.

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Por todo ello, no solo tenemos que estar atentos de que nuestro hijo/a  no sea una victima más de este juego, sino que además  deberemos prestar atención de que no sea el promotor de este juego, no solo por el daño que puede llegar hacer, sino porque puede acabar bajo prisión.