Tener un animal de compañía no es solamente eso, un animal de compañía, es  algo más, es una parte fundamental de nuestra familia y a la cual se le quiere de una manera incluso irracional.
Pues bien,  en reiteradas ocasiones nos llegan consultas en las que éstos animales de cuatro patas han ido a parar a terceras personas que no son sus propietarios y los propietarios quieren recuperarlos pero no saben cómo o les es imposible.

A continuación  os vamos a plantear un caso muy común: Imaginemos que nuestro perro o gato se nos ha escapado, perdido o robado, lo hemos estado buscando y cuando hemos dado con él lo tiene una tercera persona que lo ha adoptado o comprado a otra persona.  Esta tercera persona nos dice que no nos va a devolver al animal porque ella tiene un título legítimo y por tanto es poseedora de buena fe.

Pues bien, ante esto nos quedamos perplejos y no sabemos cómo actuar y si de verdad esto es así y ya no podremos recuperar a nuestro animal.

Es por ello que hoy os vamos a hablar de cómo podemos actuar ante este tipo de casos. 

¿Qué significa poseedor de buena fe?

Antes de nada debemos informar que lo que vamos a explicar a continuación no solo engloba los  casos en los que se adquiere un animal por parte de un tercero, sino también para aquellos casos en los que el tercero adquiriente lo hace de cualquier cosa mueble e incluso inmueble, aunque en este último caso hay algunas variaciones que ya nos centraremos en ellos en otro de nuestros post.

Ahora bien,  cuando una persona compra o adopta  un animal a un tercero, éste se entiende que es poseedor de buena fe. Y se entiende  como poseedor de buena fe a aquel que ignora que en su titulo o modo de adquirir exista un vicio que lo invalide.

En pocas palabras,  estaremos ante este caso cuando la persona que compró o adopto al animal no conocía que la persona que se lo estaba vendiendo carecía de titulo y/o capacidad legal para poder venderlo o darlo en adopción o tenia la creencia de que la persona de la que recibía el animal era dueña del mismo y por tanto podía trasmitirlo.

Es por ello que según el artículo 464 del Código Civil establece que la posesión de bienes muebles de buena fe equivale al título y, por tanto, el propietario anterior no podrá recuperarlo.

Asimismo, la posesión de buena fe es una presunción “iuris Tantum”, es decir que se presume siempre, y por tanto el que consideré que no existe esa buena fe, es a quién le corresponde probar dicha afirmación.

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Entonces: ¿No puedo recuperar a mi perro o gato?

Visto el párrafo anterior podemos pensar que entonces en estos casos en los que se ha dado en adopción a mi perro o gato a una tercera persona no podemos hacer nada para poder recuperarlos, ya que ostenta justo título.

Pues bien, no os preocupéis, porque existen excepciones a esta regla general.

En primer lugar tenemos que nombrar el artículo 435 del Código Civil, que requiere que la buena fe se mantenga en todo momento mientras dure la posesión. Es decir, que la buena fe puede perderse desde el momento en que existan actos que acrediten que el poseedor no ignora que posee la cosa indebidamente.

Asimismo, a la regla general que recoge el artículo 464 del Código Civil se le aplica una salvedad y es que en caso de que el bien mueble, en este caso el animal, se hubiese perdido o se hubiese sido privado ilegalmente del mismo, se puede reivindicar al poseedor.

Es decir, que solo se podrá solicitar la devolución del animal a aquellos  que hayan comprado o adoptado al animal, si se puede demostrar que el animal fue extraviado o si se ha sido privado de él ilegalmente.

Para poder demostrar estos extremos y conseguir que nos devuelvan al animal debemos tener presente que es necesario demostrar tanto que el animal fue extraviado o bien que hemos sido privados ilegalmente del mismo. En el primero de los casos, si nuestro perro o gato se perdió deberemos demostrar que fue así y para ello será fundamental presentar una denuncia de perdida y desaparición ante las autoridades y acreditar que lo hemos estado buscando desde el primer momento. A su vez, es fundamental que el animal tenga microchip.

Por otro lado, en caso de tener que alegar que hemos sido privados ilegalmente del mismo, es importante saber que nuestra jurisprudencia se refiere con el termino privación ilegal en aquellos casos en los que hemos sido víctimas de robo, hurto o apropiación indebida. Por lo que si ese es nuestro caso deberemos probar estos extremos.

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¿Cómo tengo que actuar?

Si te ves involucrado en este tipo de casos y quieres recuperar a tu animal, lo primero que tienes que hacer es acudir a las autoridades para hacer constar la pérdida o robo que has sufrido.

A continuación, tienes que ponerte en contacto con un despacho de abogados especializado en derecho animal para que te asesore en cómo actuar.

No obstante, lo primero que se suele hacer es intentar llegar a una solución extrajudicial a través del envío de un burofax a las personas poseedoras del animal. Os recomendamos que este burofax sea enviado y redactado por un abogado ya que tienen más experiencia y puede asesorarte adecuadamente.

En caso de no ser efectiva la solución extrajudicial, se tendrá que iniciar un procedimiento judicial civil para poder reivindicar al animal y solicitar su devolución.

 

 

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